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Por Córdoba

Villa Cura Brochero, tras las huellas del santo "cura gaucho"

Tal vez sorprenda a los visitantes el profundo sentimiento que Traslasierra tiene por Brochero, y que trasciende las fronteras de la fe católica. Es la historia de un hombre, de un incansable hacedor, de un pastor con olor a ovejas que se ganó el corazón de su gente y sus descendientes.

Por Robert Keegan.

Originalmente esta población, fundada por el presbítero Francisco Aguirre en 1864, fue llamada Villa del Tránsito. Hacia 1916, a instancias del gobernador y amigo de José Gabriel Brochero, el doctor Ramón J. Cárcano, se le cambió su denominación por la de Villa Cura Brochero al conmemorarse el segundo aniversario de la muerte del Cura Gaucho, acaecida el 26 de enero de 1914.

Posiblemente al visitante poco le interese los límites jurisdiccionales que unen a esta vila con la vecina Mina Clavero, ya que ambos municipios conforman una única trama urbana que, con sus diferentes identidades, conforman el principal polo turístico de Traslasierra.

Con la apertura del nuevo tramo desde Falda del Cañete, con unos miradores imperdibles para apreciar el sur del valle de Punilla, los 130 kilómetros que separan Córdoba de Villa Cura Brochero se hacen más placenteros de transitar, como así también los que quieran volver de la zona del río San Antonio a Córdoba en horarios pico. (Keegan Ediciones)

Villa Cura Brochero está surcada por el río Panaholma, que se caracteriza por sus aguas templadas; y por la labor de un hombre, José Gabriel Brochero, cuya beatificación y posterior canonización, el 16 de octubre de 2016, promovió el desarrollo del turismo religioso, que invita a la llegada de peregrinos durante todo el año.

En Traslasierra impacta la presencia imponente de las Sierras Grandes, que caen abruptamente hacia el oeste y que dan el marco a un valle surcado por numerosos arroyos y ríos, un microclima excepcional y una tranquilidad que es muy valorada por los turistas.

En este marco, Villa Cura Brochero ofrece a los visitantes una equilibrada combinación de historia, costumbres y tradiciones, sumado a la posibilidad de disfrutar de sus balnearios.

Camino del Peregrino

Un buen punto de partida para llegar a Villa Cura Brochero es dejar el asfalto del Camino de las Altas Cumbres y animarse a bajar al valle por el tradicional camino de tierra que pasa por Villa Benegas y que tantas veces recorrió San Gabriel Brochero.

Caminos de Traslasierra. (Keegan Ediciones)

Antes de llegar al balcón, donde se observa el valle de Traslasierra, se encuentra el paraje Giulio Cesare con el parador homónimo. Ese es el comienzo del Camino del Peregrino, un sinuoso trazado de unos 28 kilómetros de tierra a lo largo del cual se disponen 8 estaciones, separadas unos 4,5 kilómetros entre sí, en las que es posible repasar los principales hitos de la labor brocheriana. Así el peregrino descenderá la montaña por las estaciones de Giulio Cesare, La Lagunita, Puente Arroyo Zárate, La Vertiente, Villa Benegas, Balcón Chico, Puente del Cura y El Carrizal.

Muchos fieles transitan esta senda mediante una caminata que puede durar unas seis horas, pero es posible recorrerla en cualquier tipo de vehículo. Asimismo, a lo largo del camino se pueden encontrar diferentes balnearios, como Los Corrales, Siete Cascadas y Abuela Teresa, entre otros.

A los 12 kilómetros del punto inicial se encuentra Villa Benegas, un bello paraje donde uno puede recomponerse con alguna comida típica y bebidas frescas, como así también encontrar cerámicas, tejidos y artesanías.

Capilla de Villa Benegas. (Keegan Ediciones)

Unos 6 kilómetros más adelante, el camino se bifurca en el Monumento a los Artesanos: a la izquierda, hacia el sur, comienza el Camino de los Artesanos que conduce a Mina Clavero; mientras que el de la derecha, hacia el oeste, la senda lleva a San Lorenzo y a Villa Cura Brochero.

La villa

La apacible Villa Cura Brochero ofrece una amplia y variada red de alojamientos, desde hosterías y hoteles, hasta cabañas y campings; servicios que se complementan con una creciente oferta gastronómica entorno a la Plaza Centenario.

Santuario Nuestra Señora del Tránsito, donde descansan los restos de San Gabriel Brochero. (Keegan Ediciones)

Precisamente esta plaza es el corazón del casco histórico. Frente a ella se encuentra el Santuario Nuestra Señora del Tránsito y Santo Cura Brochero, punto ineludible de toda visita, iglesia de estilo neoclásico cuya construcción comenzó en 1902, bajo el impulso del Cura Gaucho, y que actualmente alberga sus restos en la nave izquierda.

En la nave izquierda del santuario descansan los restos del San Gabriel Brochero. (Keegan Ediciones)

Al costado de este templo se encuentra el Museo Brocheriano y la Casa de Ejercicios, bello edificio declarado Monumento Histórico Nacional (horario: de 10 a 13.45 y de 18.30 a 21.30; $ 200 por persona). Es altamente recomendable recorrer este museo, tanto para conocer parte del interior del edificio, inaugurado en 1957, como para repasar la historia de los primeros pobladores de estas tierras, las costumbres de fines del siglo 19 y la prolífica labor de José Gabriel Brochero.

Sector de la cocina, Museo Brocheriano y Casa de Ejercicios. (Keegan Ediciones)

Al salir, la plaza vuelve a marcar el pulso de la villa con los puestos de los artesanos y los establecimientos gastronómicos, como así también uno puede deleitarse con algún tradicional pastelino ($ 40 c/u), ya sea de batata o de membrillo.

A 50 metros de la plaza hay una vivienda que merece ser visitada: la Casa de Brochero. Esta casona de fines del siglo 19, propiedad de una hermana de Brochero, albergó al ya enfermo Cura Gaucho hasta sus últimos días. La casa abrió sus puertas como museo en 1994 (horario: de 10 a 13 y de 17 a 21; entrada libre).

Casco histórico de Villa Cura Brochero. (Keegan Ediciones)

En la Plaza Centenario se encuentra una oficina municipal de informes turísticos, en la que se pueden consultar las diferentes actividades programadas y los diferentes recorridos que se pueden realizar (villacurabrochero.gov.ar; tel.: 3544 470022), como por ejemplo el paseo guiado por la Manzana Brocheriana o el nuevo Circuito Obras de Riego. Este último tiene casi 4 kilómetros de extensión que demandan unas tres horas y media; y los grupos salen desde la plaza, pasan por el Algarrobo Bicentenario y llegan hasta el acueducto Los Chiflones, una de las obras emblemáticas del Cura Santo.

Los Chiflones, acueducto de unos 3 kilómetros de extensión construido por el Cura Brochero en 1882. (Keegan Ediciones)

Y Villa Cura Brochero ofrece más. A pocas cuadras de la Plaza Centenario, en el renovado sector de la Costanera, se encuentra el recientemente inaugurado Parque Temático Brochero Santo (de martes a domingos, de 10.30 a 12.30 y de 18 a 20; $ 200 para mayores y $ 100 menores y jubilados). Al llegar al parque se van organizando grupos de 15 personas que, sincronizada y cordialmente, son guiados por las diez estaciones que conforman el parque. Cada una de esos espacios cerrados recrean diferentes etapas de la vida de Brochero, desde su bautismo hasta su muerte, con cuidadas escenas con cuidadas esculturas en tamaño real.

Novena estación, Parque Temático Brochero Santo, en la que se recrea los últimos días de Brochero. (Keegan Ediciones)

Es así que el visitante podrá repasar al Brochero pastor, con sus visitas a los más pobres y su misión apostólica con presos o personajes como Santos Guayama; sorprenderse con el constructor de templos, escuelas, caminos y acueductos; para finalmente profundizar en los dos milagros, atribuidos a Brochero, que lo catapultaron del corazón de la gente a los altares. Este parque temático es simplemente una imperdible y moderna propuesta para todos los que se acerquen.

Otros balnearios

Si el calor agobia, a metros del parque temático se encuentra el concurrido balneario Los Cedros, con su frondosa arboleda, y unas cuadras más al norte el balneario Municipal; mientras que aguas abajo, y luego de la unión del Panaholma con el Mina Clavero, ya bajo el nombre de río de los Sauces, se halla el balneario Los Elefantes.

Balneario Los Cedros, Villa Cura Brochero. (Keegan Ediciones)

Hacia el norte de Brochero hay un circuito interesante para conocer. A pocos kilómetros se encuentra la pequeña y parsimoniosa comuna de San Lorenzo, desde la cual sale un camino de tierra. Antes de emprender la cuesta, con hermosas vistas panorámicas, se puede desviar hacia el balneario Las Maravillas, mientras que luego de cruzar la montaña se arriba a la localidad de Panaholma. Desde allí se puede retornar a Villa Cura Brochero por asfalto.

El legado brocheriano

Al tradicional turismo que buscaba las templadas aguas mesotermales del río Panaholma y la tranquilidad de Traslasierra se le ha sumado el turismo religioso. Todas las semanas llegan personas a agradecer los favores recibidos por intermediación del santo o a elevar sus súplicas. Pero conocer a San Gabriel Brochero va más allá de un credo, porque el Cura Gaucho es parte de la identidad de este sector occidental de Córdoba, de las tradiciones y costumbres de su gente.

Esculturas de San Gabriel Brochero y del papa Francisco, Parque Temático Brochero Santo. (Keegan Ediciones)

Más allá de las estampitas y recuerdos del santo, resulta cautivante conocer la labor de un hombre que fue, además de evangelizador, un vital e infatigable trabajador. Brochero fue un constante promotor de la región ante las autoridades políticas, pero no para buscar soluciones coyunturales, sino que bregaba por obras estructurales que cambiaran definitivamente la región, como las mejoras de los caminos o la llegada del ferrocarril a Villa Dolores.

Esta visión brocheriana, esta manera de entender las soluciones a los problemas de fondo forma parte del vigente legado del Santo Cura.

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