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Por Córdoba

Parque Nacional Quebrada del Condorito: cuidando el cielo y la tierra

Si bien el cóndor andino es la estrella, esta jurisdicción tiene como objetivo primordial, además de preservar la diversidad conservación natural y cultural de la región, la protección de las nacientes de algunos de los principales ríos de la provincia de Córdoba.

Por Robert Keegan.

En el contexto de pandemia por el Covid-19 el parque se encuentra abierto viernes, sábados, domingos y feriados. Si la visita se hace por su cuenta, en grupo de hasta seis personas, es necesario registrarse previamente en la página qsistemas.com.ar/condorito; quienes vayan acompañados por un guía habilitado no debe realizar esta reserva previa. Para mayor información sobre los guías habilitados consultar por correo electrónico a: quebradadelcondorito@apn.gob.ar.

Cómo llegar

Ingreso al Parque Nacional Quebrada del Condorito. (Keegan Ediciones)

El ingreso al parque se encuentra en el paraje La Pampilla, kilómetro 59,5 de la ruta provincial 34 de las Altas Cumbres, entre los paradores La Pampilla y El Cóndor, a 3 kilómetros del primero y a unos 6 del segundo.

El acceso desde la ruta debe realizarse con precaución, en especial si uno transita en sentido Carlos Paz-Mina Clavero, porque hay que girar en la ruta. Si bien hay dársenas en ambos lados, el ingreso se encuentra cerca de una pronunciada curva, por lo que se debe transitar unos 800 metros más hasta el sector de recta y recién cambiar el sentido de circulación de manera segura.

El acceso vehicular al Parque Nacional Quebrada del Condorito se hace por el Camino de las Altas Cumbres. (Keegan Ediciones)

En la tranquera de ingreso se presentan las constancias de la reserva, ya sea en papel o copia digital, para luego transitar unos 1.600 metros hasta llegar Centro de Visitantes.

Centro de Visitantes. (Keegan Ediciones)

La fábrica de agua

Ya desde 1956 el doctor en botánica Ricardo Luti impulsó la conservación de las Sierras Grandes, lo que finalmente se vio plasmado con la sanción de la ley Nacional Nº 24.749, del 28 de noviembre de 1996, cuando quedó establecido el Parque Nacional Quebrada del Condorito, el primero en la provincia de Córdoba, con una superficie de 37.364 hectáreas en la Pampa de Achala, y que se encuentra junto con la Reserva Hídrica Provincial Achala (de 117.436 hectáreas y creada en 1999).

Achala, la colectora de agua. Las sierras de Córdoba se extienden aproximadamente de sur a norte, desde el límite con la provincia de San Luis, al sur de la ciudad de Río Cuarto, hasta penetrar en territorio santiagueño.

Entre estos cordones se suceden los valles y las llanuras de altura: entre los primeros cabe mencionar a los de Punilla, Calamuchita y Traslasierra; mientras que entre las segundas se destacan la Pampa de Achala, a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar, y las pampas de Pocho y San Luis.

La pampa de Achala es una verdadera fábrica de agua de la provincia de Córdoba. (Keegan Ediciones)

El batolito de Achala. La Pampa de Achala se extiende sobre el cordón de las Sierras Grandes, que es el de mayor altura de la provincia. 

Tiene una superficie de 2.500 kilómetros cuadrados, y se dispone de norte a sur: el límite septentrional es el cerro Los Gigantes (2.374 m.s.n.m.), mientras que por el sur queda enmarcada por el cerro Champaquí (2.970 m.s.n.m.), la máxima altura de la provincia.

Hace aproximadamente 380 millones de años, una masa de magma con temperaturas cercanas a los 900 grados centígrados ascendió hasta unos 25 kilómetros de la corteza terrestre, alojándose en rocas más antiguas, de unos 520 millones de años. Posteriormente, hace unos 150 millones de años, movimientos tectónicos elevaron el batolito de Achala hasta dejarlo expuesto en la superficie. Desde entonces, la erosión comenzó a modelar este paisaje. 

Esta barrera natural se transforma en la captadora de la humedad aportada por las nubes que chocan con la montaña. Esta humedad se va filtrando entre la vegetación hasta el suelo, abasteciendo a los acuíferos subterráneos que, durante todo el año, proveen de agua a los ríos y arroyos. 

Cuidando el cielo y la tierra

Desde hace 150 millones de años los agentes erosivos han modelado al batolito de Achala, situado entre los 1.900 y 2.300 metros sobre el nivel del mar.

Esta altiplanicie, de suave pendiente, cuenta con un suelo que ha permitido desarrollar pastizales de altura, mientras que en las laderas de las quebradas trepan bosques de maitenes (Maytenus boaria) y tabaquillos (Polylepis australis): estas especies, la primera proveniente desde la región patagónica y la segunda de la región andina, conviven en esta área protegida. Más abajo, entre los 700 y 1.300 m.s.n.m., se dispone el bosque chaqueño serrano con especies como el molle (Lithraea molleoides) y el coco (Zanthoxylum coco).

El Tabaquillo, una de las especies características de esta área protegida. (Keegan Ediciones)

Estas quebradas, como la que le da nombre al parque, son fracturas geológicas y que han sido suavizadas en sus bases por los cursos de agua. Precisamente, la quebrada del Condorito es un profundo cañadón en forma de “V” de unos 800 metros de desnivel, por donde discurre el río homónimo.

De la amplia red de drenaje hacia la llanura se alimentan ríos y embalses que usufructan alrededor de 2,5 millones de cordobeses. Cabe destacar que apenas el 2 por ciento del agua es destinada a consumo humano.

Las corrientes de aire han favorecido para que el cóndor (Vultur gryphus), una especie de origen andino, haya elegido esta quebrada como apostadero, habiéndose contabilizado una población de un centenar de ejemplares. A simple vista se los identifica por la cresta que tienen los machos en la cabeza y que carecen las hembras. También a simple vista se puede saber si son ejemplares juveniles o adultos: a medida que envejecen, sus plumas van pasando de un color pardo al negro, al igual que el blanco en sus alas es más puro cuando llega a la edad adulta. Su alimentación se basa en animales muertos y puede vivir unos 50 años.

Cóndor andino. La envergadura de sus alas, de punta a punta, llega a los 3 metros; el largo de su cuerpo supera el metro; y su peso oscila entre los 10 y 12 kilos. Alcanza la madurez sexual entre los 8 y 10 años, y el período de celo es entre agosto y setiembre. La pareja pone un huevo cada 2 o 3 años, y tanto el macho como la hembra lo incuban entre 55 y 65 días. A simple vista se los identifica por la cresta que tienen los machos en la cabeza y que carecen las hembras. (Keegan Ediciones)

Asimismo, el aislamiento relativo de la región ha facilitado la aparición de algunas especies endémicas (que sólo viven allí), como el lagarto verde de Achala (Pristidactylus achalensis) y el zorro colorado (Dusicyon culpaeussmithersi), entre otras.

Finalmente, no se puede soslayar la riqueza cultural de Achala: vestigios de los antiguos pobladores, que se refugiaban en los aleros de las rocas y cuevas; la labor de los jesuitas, que vinculaban sus estancias de Alta Gracia y La Candelaria con la cría de mulas que eran llevadas al Potosí y que motororizaba la economía cordobesa colonial; y la posterior introducción del ganado ovino en la primera mitad del siglo 20, a la que le sucedió el ganado vacuno.

La visita

Luego de estacionar el vehículo es muy recomendable iniciar el recorrido por el Centro de Visitantes para tener una primera aproximación sobre la diversidad natural y cultural que motivaron la creación de este parque y recibir toda la información y recomendaciones por parte de los para tener una estadía placentera y segura.

Cabe remarcar que en estos tiempos de pandemia no están habilitados todos los sectores del parque. Para aquellos que realicen su recorrida solos pueden ir a dos áreas: al Balcón Norte-Mirador de la Quebrada, que es el principal centro de interés, o al sector del río Paso de las Piedras, y elegir la opción correspondiente en la inscripción en la página del parque.

Senderos y lugares habilitados del Parque Nacional Quebrada del Condorito. (Keegan Ediciones)

Son requisitos fundamentales contar con calzado y ropa apropiados para trekking, agua potable, provisiones (no hay proveeduría en el parque) y cierto estado físico, pues lo mínimo que el visitante caminará es una distancia de 12 kilómetros o más, además de alguna campera o impermeable para afrontar una ocasional lluvia estival.

Para aquellas personas con limitaciones para su desplazamiento, ha sido habilitado un breve sendero denominado “Secretos bajo nuestros pies”, al frente del Centro de Visitantes, de baja exigencia física y que no demanda más de 30 minutos.

Sendero de

Hacia el Balcón Norte – Mirador de la Quebrada. Esta opción es la que se debe elegir aquellos que ingresan en la página y van a realizar la visita al parque por su cuenta, ya que este sector del nordeste es el que se encuentra habilitado por el momento (Balcón Sur está habilitado solo con guías y no es necesario hacer el registro).

Junto al estacionamiento nace la Senda a la Quebrada, actividad que concentra la mayor atención de los visitantes (duración promedio aproximada de 4 horas, ida y vuelta). 

Esta travesía, que también puede realizarse en bicicleta si el estado de la huella lo permite, es de casi 6 kilómetros; está dividida en 10 estaciones (equidistantes en tiempo, cada 15 minutos aproximadamente), y llega hasta el acceso al Balcón Norte.

Sendero de acceso al Balcón Norte. (Keegan Ediciones)

Balcón Norte, es el único habilitado para los que visitan el parque por su cuenta. (Keegan Ediciones)

En la estación o parada 6, en el camino a los balcones, se encuentra el sendero “Piedra libre al zorro”. Es una huella de baja exigencia de unos 300 metros de extensión. Una amplia cartelería interpretativa introducen al visitante a diversos aspectos culturales que marcaron la vida de los serranos en estos pagos, en especial lo referido a la caza del zorro colorado.

Al finalizar la senda se encuentra una antigua trampa construida en piedra: habitualmente se ponían estas trampas en las zonas más elevadas, para que el olor del cebo se esparciera por la comarca atrayendo a estos animales. Al entrar y morder la carnada, caía una piedra laja que dejaba atrapado al animal. Una vez sacrificado, el cuero era sacado con certeros y mínimos cortes, como sacando una media. Con esta técnica, conocida como dejarlo “hecho bolsa”, se obtenía un cuero intacto, sin lastimaduras o marcas, y por ende con un valor de comercialización mayor.

Allí nace el sendero “Un encuentro con los cóndores”, que luego de descender unos metros, termina en un balcón con una vista simplemente magnífica de la Quebrada del Condorito, del valle, de San Clemente y de los lagos Los Molinos y Embalse si las condiciones atmosféricas lo permiten.

Al río y Balcón Sur sólo con guías habilitados. Cada turista evaluará individualmente su propio estado físico, teniendo presente que hay que caminar otros 6 kilómetros de regreso.

Al volver al Punto 10 los visitantes que ingresaron solos deben emprender el regreso, con horario de salida hasta las 18; mientras los que están acompañados por un guía pueden tomar la huella que lleva al río.

Puente sobre el río de los Condoritos, en el fondo de la quebrada. Es necesario tener extremo cuidado con las repentinas crecientes, pues este cauce, y otros, son receptores de una amplia cuenca a escasos kilómetros de distancia. (Keegan Ediciones)

Desde allí parte la senda al río de los Condoritos, de unos 1.200 metros de extensión y con un desnivel de 500 metros, atravesando bosques de tabaquillos y maitenes, hasta llegar al cauce de los Condoritos. Un moderno puente peatonal permite cruzarlo, y brinda unos hermosos lugares para un reparador descanso junto a sus aguas (no está permitido bañarse por la posibilidad de repentinas crecientes). 

Desde el cauce del río parte el último esfuerzo para llegar al Balcón Sur (travesía de unas 8 horas, ida y vuelta desde el ingreso), ubicado a unos 800 metros sobre el nivel del río.

Recorrer los 1.300 metros de longitud requiere de un ritmo continuo y tranquilo, y el premio es alcanzar este mirador, sobre la ladera más abrupta de la quebrada, donde los cóndores sobrevuelan a escasos metros de los visitantes.

Vista desde el Balcón Sur. (Keegan Ediciones)

Los hábitos de estas aves dependen de muchos factores, pero generalmente salen en busca de su comida por la mañana, en un radio que puede alcanzar los 40 kilómetros, y regresan por la tarde.

Paso de las Piedras. A este sector se accede desde el kilómetro 47 de la ruta provincial 34, paraje Las Dos Puertas, y no se llega a la Quebrada del Condorito. Cuenta con una playa (no balneario) y un sector habilitado para pesca de truchas, con el permiso correspondiente que se debe tramitar en www.permisosquebradadelcondorito.com.ar, y con permanencia en el horario de 9 a 20.

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