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Imperdibles

Vuelo en libertad: encuentro con los cóndores en la Quebrada del Condorito

Realizamos una visita al Balcón Norte del Parque Nacional Quebrada del Condorito, el destino que este 2021 cumplirá un cuarto de siglo de vida. Recomendaciones para aprovechar el recorrido.

Por Daniel Santos (Especial).

Este noviembre, el Parque Nacional Quebrada del Condorito cumplirá 25 años desde su creación. El emblemático destino de las sierras grandes cordobesas, hogar, refugio y escuela de vuelo de cóndores andinos, también será testigo de una obra necesaria.

Las mejoras en la infraestructura del ingreso, en el que aún es fácil pasarse de largo si vas por ruta desde Córdoba, son algunos de los trabajos que emprenderán entre los gobiernos de la provincia y de la nación, y que pueden multiplicar por cuatro las visitas al parque.

Una visita a la Quebrada del Condorito. Foto: Daniel Santos

En pandemia, hace varios meses que el parque tiene actividad los fines de semana, con cupos y registros necesarios, pero con ingreso gratuito, aunque todavía está muy lejos del movimiento normal del parque.

Realizamos una visita al Balcón Norte del PNQC, uno de los tres recorridos más importantes por la senda de la quebrada. Aunque es el de menos tiempo y menor dificultad, no hay que dejar de destacar algunos peros al “para todos”: se requiere de cierto estado físico; no es recomendable para hacerlo con niños pequeños; si se recorre en grupo, los tiempos no serán iguales para quienes realicen el trayecto.

También hay que averiguar bien qué llevar antes de emprender el camino: agua para hidratarse, buen calzado, gorro o sombrero, protector solar... y un par de piernas o pulmones de repuesto.

El sendero está claramente demarcado, a través de las 10 postas que llegan al punto de bifurcación hacia el Balcón Norte o la bajada al Río Condorito. Eso posibilita no sólo conocer los tiempos que quedan del recorrido (alrededor de 15 minutos entre posta y posta) y administrar el cansancio en las zonas de complejidad moderada, sino también recorrerlo por cuenta propia y sin guía.

El recorrido al Balcón Norte tiene una duración de cuatro horas entre ida y vuelta (más el tiempo en el lugar); la bajada al río Condorito, muy caudaloso por estos días de intensa lluvia, seis horas; mientras que la vuelta al Balcón Sur, al otro lado de la Quebrada, requiere de ocho horas.

Aunque los paseos se pueden realizar libremente, siempre es mejor contratar los servicios de un guía turístico: eso permite no sólo informarse de lo básico, a través de la señalética del parque, sino también conocer sobre los orígenes geológicos de la Quebrada, los mejores lugares para detenerse, los distintos rincones que pueden reconocerse desde las alturas (las Sierras Chicas, el dique Los Molinos, el lago San Roque), o adentrarse en la vida y comportamiento de las estrellas del lugar: los cóndores.

Por empezar, un guía es el primero que sabrá reconocer un cóndor de un jote (¿una segunda marca de un cóndor?), equivocación básica que puede evitarnos que llevemos una foto equivocada de la visita.

En pleno vuelo

En el recorrido, el guía Gabriel Blasco –de Polylepis Trip– fue quien ofreció todos los datos necesarios para sacarle el jugo al paseo: desde la conformación geológica de las sierras grandes, anteriores a la Cordillera de los Andes, los detalles curiosos del hábitat natural de los cóndores, o hasta dar la alerta de posible aparición de serpientes o jabalíes salvajes.

Una visita a la Quebrada del Condorito. Foto: Daniel Santos

No aparecieron ni unas ni otros –tampoco es algo habitual, pero se recomienda usar calzado cerrado–, aunque los jabalíes que se instalaron en el lugar una vez que fueron liberados tras un incendio cercano, dejan sus marcas en la tierra, buscando alimentos.

Antes de iniciar el recorrido, desde el punto 2 (el centro de visitantes), Gabriel explica que el sendero común termina en el 10, pero ése no es el final del camino: “Allí se puede seguir adelante, en un tramo corto, al Balcón Norte; o nos desviamos hacia la derecha para bajar al Río Condorito por un bosque de tabaquillos muy lindo, y después se puede subir a la ladera sur de la Quebrada”. Estos dos caminos sí requieren de un estado físico superior.

Una visita a la Quebrada del Condorito. Foto: Daniel Santos

El camino al Balcón Norte es el más popular, aunque aseguran que la mejor vista está en el Sur, más alto todavía. Empieza con algunas subidas para nada complejas, un sendero largo casi sin desnivel y luego el descenso más pronunciado hacia la zona de la Quebrada, que será muy recordado especialmente a la hora de volver.

El horario ideal para llegar a la Quebrada del Condorito y ver a los cóndores en acción es a las 9 de la mañana (aunque a esa hora recién abre el parque) o al atardecer. Eso es posible si se utilizan las áreas de acampe dentro del parque, de las cuales sólo está habilitada una (área La Cañada) por cuestiones de pandemia y de logística.

Visto y oído

Una visita a la Quebrada del Condorito. Foto: Daniel Santos

En el balcón se disfruta de la vista y del descanso (es el lugar, también, para almorzar liviano), después de dos horas a buen ritmo. No sólo se ve el enorme paredón del cañón, en el que habitan los cóndores, sino también el Río Condorito al fondo, o la postal del lago Los Molinos a lo lejos. El silencio no existe: el viento es el que prepara la cortina de sonido del recorrido, y suena especialmente encantador al borde de la Quebrada.

Por qué se llama Quebrada del Condorito y no del Cóndor, tiene una explicación: es el lugar en que los adultos le enseñan a los condoritos a volar, aprovechando con poco esfuerzo de sus alas la utilización de las corrientes de aire caliente para buscar altura, y luego planear en círculos por el lugar, hasta caer al lugar de destino.

Una visita a la Quebrada del Condorito. Foto: Daniel Santos

En el sendero llamado “Un encuentro con los cóndores” ya es posible verlos, con sus plumas blancas alrededor del cuello o las crestas del pico a la nuca que lucen los machos. Los jóvenes, en cambio, no tienen el collar blanco y son marrones hasta los seis años.

“En cautiverio, pueden vivir hasta 70 años”, dice Gabriel, aunque la vida natural, buscando su propio alimento (carroña), puede reducir mucho esa cifra. La población de cóndores en el lugar, se mantiene estable desde hace tiempo.

Una visita a la Quebrada del Condorito. Foto: Daniel Santos

Los cóndores son imponentes: miden hasta 1,20 metros de altura y pueden llegar a los tres metros de punta a punta, con sus alas extendidas. Verlos en acción y en libertad, es sorprendente. A veces, pasan muy cerca de los visitantes del parque, como si estuviesen posando para una buena fotografía.

Datos útiles

Parque Nacional Quebrada del Condorito

Entrada. Es gratuita, pero hay que registrarse en el sitio de Parques Nacionales de www.argentina.gob.ar. Reservas en la plataforma Qsistemas. Consultas a quebradadelcondorito@apn.gob.ar.

Días y horarios. Durante la pandemia, abre los viernes, sábados, domingos y feriados (no incluye asuetos administrativos), de 9 a 18.

Cupos. Los máximos diarios, con registro previo al ingreso, son: área noreste: hasta 100 visitantes particulares (sin guías profesionales) diarios, además de 50 visitantes acompañados de guías profesionales (150 en total). Área centro-oeste: hasta 50 visitantes diarios, con o sin guías profesionales.

Actividades habilitadas. Caminatas diurnas y contemplación del paisaje diurno; caminatas nocturnas, sólo con guías habilitados (con ingreso entre las 16 y las 18); pesca de salmónidos exóticos; pernocte en el área de camping La Cañada, para grupos acompañados de guías habilitados.

Recomendaciones. Calzados cerrados, antideslizante, protector solar, gorra o sombrero, bebidas.

Guía Polylepis Tur. Sitio web: polylepis.tur.ar. polylepisaventura@gmail.com. Teléfono: (3541) 629434.

 

 

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