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Quién es el patriarca cordobés de la ballena franca austral

El biólogo Mariano Sironi lleva 25 de sus 50 años investigando e identificando ejemplares de esta especie en la zona de Golfo Nuevo, en Chubut.

Por Patricia Veltri (Especial).

Espuma nada, se sumerge, salta y lanza chorros de agua plácidamente por el Golfo Nuevo, en Península Valdés. Su hermana menor, Paciencia, hace piruetas parecidas, como una coreografía ensayada, aunque acompañada por su cría Aconcagua.

Para cualquier turista de visita, simplemente son ballenas anónimas de la especie franca austral. A lo sumo llamarán la atención por su color blanco, como estos tres ejemplares que pertenecen a una familia de cinco generaciones a quienes los biólogos marinos identificaron y hacen seguimiento desde la ballena 71 (así se llama) y sus descendientes. Espuma y Paciencia son bisnietos de 71, nietos de Antonia e hijos de Docksider. 

Estos ejemplares, junto a un total de 3.800 ballenas identificadas con un nombre propio, forman parte de diferentes programas de investigación que llevan adelante en el Instituto de Conservación de la Ballena Franca Austral (ICB). Su director científico es el biólogo marino, Mariano Sironi, un cordobés que ya es una especie de patriarca de las ballenas: de sus 50 años, lleva 25 dedicado a ellas.

Por eso, a base de observación, registros y seguimiento satelital, se sabe que Espuma nació en 1994 y es la primera cría de Docksider. Es una ballena muy conocida en la bahía de Puerto Pirámides, Chubut, e inclusive fue protagonista del libro de cuentos Espuma, la ballena blanca, escrito por la capitana Diana Visintini.

Bien cerca: cómo es el submarino amarillo para ver las ballenas 

Después de 1995 no se volvió a tener más noticias de esta ballena, hasta que recientemente, la investigadora Florencia Vilches, del equipo de fotoidentificadores del ICB, comenzó la búsqueda de las ballenas que fueron monitoreadas satelitalmente por el proyecto Siguiendo ballenas. Florencia estaba buscando a Mariposa, un macho morfo-gris que fue equipado con un dispositivo satelital durante la temporada 2017 frente a las costas de San Antonio Oeste, en Río Negro.

Ballena blanca, una del grupo de las cinco generaciones. (Mariano Sironi)

Florencia recuerda con emoción el momento del reencuentro con Espuma, después de 22 años. “La particular pigmentación de Mariposa auguraba una búsqueda más ágil, ya que son poco más de 250 los individuos morfo-grises (blancos) presentes en el catálogo. Dado que en este tipo de animales es difícil diferenciar las callosidades blanquecinas del resto de la cabeza, utilizamos el patrón de manchas negras que tienen en su cuerpo para detectar una coincidencia. Rutinariamente entonces, comparé a Mariposa con los individuos morfo-grises que conocemos, uno por uno. Entre ellos estaba Espuma, a quien no veíamos desde 1995, por lo que comparé sus manchas con las de Mariposa con poca esperanza. Las manchas comenzaron a coincidir, una tras otra. Ahí llegó esa adrenalina indescriptible que experimento en los microsegundos previos a confirmar que estoy ante una ballena conocida. Tras 22 años sin novedades podemos decir, bienvenido de vuelta, Espuma”.

Un área protegida, como una gran nursery

Península Valdés es un Área Natural Protegida de la provincia de Chubut. Abarca las aguas de Golfo Nuevo donde cada año llegan las ballenas para cumplir su ciclo reproductivo. Allí tienen a sus crías, las amamantan y cuando están listas para procurarse el alimento, parten hacia otras latitudes. 

El Programa de Investigación Ballena Franca Austral del ICB fue iniciado por el biólogo estadounidense Roger Payne, quien contó con el apoyo local en Puerto Madryn de Antonio Torrejón, ex ministro de Turismo de Chubut hace 50 años.  Desde entonces, se ha foto-identificado a la mayoría de las ballenas francas de esta población que visita cada año Península Valdés. Algo así como tener su DNI.

En 1973, Payne identificó a una hembra adulta, a la que bautizó Ballena 71. Gracias a la continuidad anual de los relevamientos aéreos de foto-identificación, se la pudo registrar con crías a lo largo de seis años diferentes.

Un cordobés en Península Valdés

Mariano Sironi, además de pasar la mitad de su vida dedicada a la investigación de las ballenas, dedica varios meses del año a observarlas en su hábitat de Península Valdés. 

Junto a un equipo de colaboradores científicos de diferentes nacionalidades, se instalan en una casa sin más comodidades que las esenciales y sin vecinos, en la punta de un acantilado. 

El biólogo cordobés Mariano Sironi ya lleva la mitad de su vida dedicada a la investigación de las ballenas. (Mariano Sironi)

Sironi perdió la cuenta de cuántas ballenas bautizó. Pero si tiene que hablar de cada ejemplar, lo hace como quien habla de un hijo o sobrino, Con ternura y usando diminutivos. Puede describir hasta el carácter de cada ballena, como Espuma, a la que define como muy sociable.

Cada ballena, explica el doctor, tiene un dibujo sobre el lomo formado por callosidades que se pueden comparar con las huellas dactilares de un humano. Cuenta también que una revelación muy importante que aportó el seguimiento satelital de las ballenas fue que se pudiera determinar hacia dónde van. “Años atrás podíamos saber cuándo llegaban y dónde se quedaban durante su ciclo reproductivo. Pero ignorábamos hacia dónde viajaban al finalizar esa etapa. Ahora sabemos que en términos generales se desplazan por la plataforma continental con rumbo este, donde encuentran el kril del que se alimentan, en aguas profundas del Atlántico Sur”.

Entre los programas del ICB está el que propone adoptar una ballena de las que integran el catálogo de las 3.800. Los padrinos o madrinas pueden elegir el ejemplar. Se trata de ballenas a quienes se les conoce una larga historia o están lastimadas por ataques de gaviotas en sus callosidades, o alguna anécdota en particular. 

Población de ballenas y celebrities

Mariano pasa varios meses observando las ballenas en su hábitat de Península Valdés. (Mariano Sironi)

La población de ballenas franca austral se estima en 5.500 individuos. De ese total llegan a las costas de Chubut entre 2.000 y 2.500, cada temporada desde junio a diciembre. Una especial para los científicos es Antonia, bautizada en homenaje a Antonio Torrejón. Tuvo al menos nueve crías en aguas del Golfo Nuevo.

Garra es la más famosa: protagonizó un evento de salvataje que movilizó al pueblo de Puerto Madryn cuando había quedado atrapada en las redes de una embarcación. Se sabe también que nació en 2001 y es hija de Victoria, una ballena que los científicos conocían desde el inicio de este programa. Justamente por Garra se estableció el 15 de septiembre como Día Nacional de la Ballena Franca Austral.

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